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He estado bastante liado estos días y me he dado cuenta que todavía no había posteado nada de las excursiones del pasado fin de semana.
El segundo fin de semana en Lausanne ha resultado ser bastante intenso y divertido. Aprovechamos Risto, Alessandro, Elena y yo que teníamos que hacer una presentación para el resto de compañeros del curso de francés para visitar sitios de Lausanne por los que todavía no habíamos ido. La primera quedada fue el sábado por la mañana, destino: musée d’art brut. Dentro del museo no pude tomar ninguna foto, pero os puedo explicar que se trata de un museo de arte bastante peculiar. La mayor parte de artistas plásticos ha pasado una temporada en la clínica mental o sufre o sufría alguna disminución psíquica: autismo, etc. Uno de mis cuadros preferidos era de un autista muy hábil con los números y que trabajó para el departamento de defensa de los USA en el que aparece el año 2211 y su peculiaridad: en siete meses distintos se da el número siete en los siete días de la semana…
Después de visitar el museo, compramos un bocadillo y nos fuimos de picnic al parque de Sauvabelin: un parque increíble con prados que remontan la montaña hasta llegar al bosque del mismo nombre.




Una vista increíblemente bella de la ciudad en algunos puntos del parque.

El Castillo y cercanías
Más tarde bajamos hasta Château d’Ouchy que es un castillo situado en un barrio muy tranquilo en lo alto de la ciudad. El castillo ya estaba cerrado por lo que bajamos hasta la catedral de Lausanne.

La Catedral vista desde la estación de Flon
Después nos pasamos por la zona turística de Ouchy y paseamos un rato junto a patos y piragüistas. Pero antes nos encontramos con esto en la Plaza Saint François...
Al día siguiente, me estuve peleando con la colada y más tarde Alessandro se pasó por casa para ver la F1 en Monza por la televisión. A las cuatro quedamos para visitar el museo romano. Me divertí bastante mirando todos los objetos de la época romana que habían encontrado en excavaciones y nos paseamos por una exposición dedicada a Bacus y el vino.

Después caminamos hasta el lago y nos relajamos contemplando el lago al atardecer: una experiencia que le recomiendo a todo el que algún día pase por Lausanne.
Para rematar el día, Elena nos invitó a tomar un té en su casa. Earl Grey, por supuesto.
