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Viernes, 10 de marzo de 2006


Estampas y estampillas

Archivado en: Nakashima



El ratón

¿Qué hace un ratón de campo en la vía de la estación de metro? - me pregunté diversas ocasiones. El animalillo iba esquivando las piedras como podía, pero con mucha determinación. Tal vez porque imaginaba lo que se le venía encima. Recorrió un camino parabólico en el plano de la vía y cuando desapareció de mi vista, pasaron contados segundos cuando aparecieron las ruedas del metro arrasando por cuanto pasaban. Pensé en el ratoncito. Pensé que se habría salvado. Pensé que el mundo es justo.


El viento

Ya empezaba a agobiarme la mezcla de perfume, sudor y calor cuando escuché el aviso de mi parada. Aire fresco pensé. Subiendo por las escaleras ya se percibía ese aullido que tanto me gusta. En cuanto subí las escaleras presencié una estampa preciosa: el viento rugía con toda su fuerza, la gente se agarraba fuertemente los bártulos volátiles y mi sonrisa se dibujaba con tono sarcástico. Me encanta que la gente esté fastidiada mientras me lo paso en grande.


El Sol

El Sol se encuentra en una etapa de mínimos. Desde hace algunos días no está manchado por esos incordios electromagnéticos que tanto molestan a los snops del planeta. No tormentas electromagnéticas. No auroras boreales. Pero como no me importa que no me funcione mi móvil cuatribanda y tampoco bailo por las noches a cuarenta grados bajo cero en el círculo polar, pues miro las marcas de luz que dibujan las persianas en mi habitación y en mi pantalla y contemplo la luz divina en todo su esplendor.


El robot sin nombre

Los niños sin bautizar cuando mueren ya no van al limbo. Lo dice la Santa Sede. ¿Qué les pasa a los robots sin nombre?..Mi robot se sienta en una pila de hojas y trastos y mira tristemente el mundo que lo rodea. Muchas veces lo sorprendo mirándome con cara lastimera, para después esquivar mi mirada. Cada conductor que forma sus cables está triste por no tener nombre y sus servos ansían la vida electrificante de los robots vivos y coleantes. Mi robot está triste.


El orden, la entropía, el caos y la paz interior

La entropía es la medida del desorden. Cuanto más desorden, más entropía. Cuanta más entropía, más calor generan las partículas desordenadas al chocar. Cuanto más calor más caos y cuanto más caos, más desorden. Sin embargo, aunque viva una vida entrópica, desordenada o caótica, estoy en paz conmigo mismo.


Escrito por Brian Jiménez El 03/10 a las 08:54
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