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Otro videojuego ha pasado para mí al ranking de obras maestras. Sin lugar a dudas, Shadow of the Colossus es una de ellas.

Una de las cosas que más me han llamado la atención es la capacidad gráfica del juego. Teniendo en cuenta que se ejecuta en una plataforma como PS2, la calidad es increíble, con algunos episodios de aliasing masivos y de esa niebla tan característica, pero ya conocemos las capacidad hardware d ela máquina. Escenarios inmensos, cargados en tiempo real y sin coste de tiempo alguno. Enemigos gigantescos, los colosos. Cada coloso es un mundo por descubrir y la dificultad está muy ajustada desde el principio, punto a favor de la jugabilidad. Montarse a lomos de estos gigantes y luchar con ellos es espectacular.

La música que acompaña al juego no se queda muy atrás. Las melodías están muy bien escogidas y compuestas y acompañan la acción del juego al 100%. Consiguen ambientar la aventura en un mundo fantástico, olvidado.

Estoy seguro de que se trata de un juego que arrancará las sonrisa de los más exigentes. Lástima que el apartado hardware de la máquina no se ajuste a tan colosal trabajo de grafistas, modeladores y programadores.
