Archivado en: Nakashima
Hace un tiempo en El Sentido de la Vida un post me llamó especialmente la atención. El autor explicaba con metáforas los puntos singulares de la vida. Se refería a estar en un máximo o mínimo personal, la cresta de la ola o lo que yo llamo la orilla de la playa.
Hace poco pasé por una de estas etapas expansivas, en la que todo me salía decentemente bien. Notas excelentes, pocas preocupaciones, muchas risas y proyectos inminentes. El problema es cuando las cosas empiezan a no ir como se esperaba. También es cierto que llega un punto en que no se puede abarcar más, es decir, que el tiempo es limitado.
Muchos planes había hecho para el futuro y, por ahora, no me van tan mal, pero haber depositado muchas esperanzas en la beca Vulcanus y que luego no hayan dado su fruto, no clasificarme en el concurso de programación o tan sólo las cosas que suceden en el día a día, que no acaban de ser de tu agrado al 100% hace que todo parezca peor de los que es.
Escribo estas líneas a modo de recopilatorio personal. O te paras a pensar en todo lo que has hecho y todo lo que has logrado o sólo recuerdas las cosas malas o decepcionantes. Es extraño que los buenos momentos los recordemos durante tan poco y los malos duren toda la vida. Desgraciadamente, no tengo una memoria selectiva al 100%. Otros lo llamarían estar sano de traumas. Por lo tanto, recordemos los buenos momentos y lo más feliz del pasado porque otra cresta de la ola vendrá en un futuro.
Actualización: Ya he recibido por correo postal la negativa oficial de la beca Vulcanus.
No tengo nada más que decir ... sólo cantar:
COMO UNA OLA...!
Comentario de sandrulin el el 02/28 a las 13:13