Archivado en: Nakashima
Anoche soñé que sus ojos se clavaban en los mios y que el mundo era perfecto. Soñé que mis fantasias se hacían realidad y que los sueños no existían porque se cumplían. Soñé que sus labios me besaban y un escalofrío recorría todo mi cuerpo.
Por la mañana me desperté acurrucado, tapado con toda la ropa que había encontrado y con una sensación de frío irreparable...¿estaba muerto?..No me pellizqué para no ser demasiado clásico y arremetí contra el despertador...otro día más pensé: esa era mis respuesta, aún seguía con vida. Quizá cuando yo no esté también me despierte cada día, pero espero que sea con alguna ilusión por vivir, vivir tras la muerte.
¿Suicida?..¡No!..Pero no me dá miedo morir. He conocido cosas que ningún ser humano ha conocido antes, pensado otras muchas que nadie ha pensado, vivido mucho. No tengo miedo a morir, lo repito, pero si tengo miedo a no tener una vida plena.
La sensación de odio que recorre últimamente mi cuerpo me abruma. Quizá tras el verano, el río vuelva a su cauce y todo quedé en una simple anécdota.
Quiero arroparme con el cariño del mundo, pero creo que no estoy hecho para eso. Mi alma, solitaria. Mi cuerpo, etéreo. Mi amor, infinito.
¿Quién no ha sentido miedo a no dejar huella en este mundo?