Martes, 31 de mayo de 2005
Tiempo (IV)
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Literatura Naiki
Capítulo IV
Las ideas no son responsables de lo que los hombres hacen de ellas
Werner Karl HeisenbergAntaño, cuando su cerebro jugueteaba con ecuaciones no existía ninguna distracción posible hecho que incluso se había llegado a demostrar matemáticamente...Pero ahora todo había cambiado. Llegaba al despacho y se la imaginaba a su lado, acariciándole el pelo, muy suavemente, como si el mundo fuera eterno y sus vidas antiefímeras, como las antipartículas con las que jugueteaba en sus ecuaciones. Se la imaginaba con una camisa, con algún que otro botón desabrochado en la zona del cuello. Podía llegar incluso a ver la forma de sus pechos por entre la brecha camisal. ¡Dios, qué alguién se dé cuenta de una vez por todas que soy un pervertido! -se decía a sí mismo.
El ritual de las mañanas había cambiado: aún corría más para vestirse y volver al despacho. La teoría de la proyección espacial del tiempo estaba estancada y es que la física y el físico de ciertas personas están muy reñidos.
Pensaba en cónicas y ya apuntarán el desenlace: pecho va de la ortogonal, pecho vuelve de las abcisas. Esta vida era un infierno (no por las mañanas).
Capítulo IV bis
Introduce un stukie en un desatador de partículas y descubre el plasma
Lema ozku. Cuentos para no dormir
Sknogz introdujo su miembro izquierdo número tres en ojo de la compuerta. "Identidad confirmada. Bienvenido doctor Sknogz" le transmitió su pensamiento.
Todos los hpVolts igual -pensó- Desearía unas vacaciones en algún asteroide.
Eficazmente, conectó su miembro izquierdo número dos al terminal y en milisegundos se encontraba junto a su equipo de investigación. Buen crepúsculo - proclamaron todos al unísono. Sknogz se conectó uno a uno a sus colegas para obtener las recientes actualizaciones de la investigación.
Escrito por
Brian Jiménez El 05/31 a las 22:45
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